Expedición Linzor, Región de Antofagasta

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¿Linzor?

¿Es acaso un lugar en medio oriente o Asia central? Por supuesto que no! ya me gustaría andar por esos lares, pero la verdad es que este lugar queda en la Segunda Región de Antofagasta, al norte y casi colindando con Bolivia, en nuestro querido y poco explorado altiplano.

La Partida

Todo esto parte, como siempre, en las conversaciones en el grupo de whatsapp que tengo con mis amigos de Calama. Siempre hay rutas y lugares por conocer en esta región, debido a lo inhóspito de sus lugares, dura aclimatación por la altura y el latente peligro de los campos minados activos que se mueven con cada Invierno Altiplánico.

Para poder aterrizar el contexto de la ruta: Cada año, entre diciembre y marzo, se produce el fenómeno conocido por Invierno Altiplánico que basicamente genera lluvias torrenciales, temporales y un invierno más duro que el real invierno en Junio-Agosto, que cubre desde la tercera a la quinceava regiones en la cordillera. Nieve, lluvias, tormentas eléctricas, un espectáculo de la naturaleza.

Normalmente aprovechamos esta temporada para hacer rutas y expediciones, debido a que en poco más de 100kms a la redonda encuentras nieve, luego barro, ríos, arena, desierto; que te entregan muchos fin de semana de entretención y aventuras.


Track Ruta realizada.

Existen 2 rutas para llegar al sector de Linzor, una Por los Geyser del Tatio y otra por Toconce. Ambas poco transitadas, angostas, a gran altura geográfica y remotas así que requieren de mucha planificación, equipamiento, trabajo en equipo. La ruta por los Geyser del Tatio es más transitada y ya existía entre nosotros la idea de llegar por esta otra opción.

Mi buen Amigo Braulio Ponce, conocedor de la zona y explorador innato, llevaba un rato dándole vueltas a esta ruta. También José Matta esta intrigado y otros integrantes comenzamos a picar la línea para que resultara. Existía entre los conocidos quienes habían realizado la ruta años atrás, en moto, en camioneta por sus trabajos, otros por iniciativa propia, pero al final nadie había logrado completar con éxito dicho desafío.

Entre dimes y diretes, siempre nos decidimos cuando el clima acompaña y con esto me refiero cuando se avecina una tormenta o cuando acaba de pasar, así el escenario es más técnico y se disfruta de la grandeza de nuestra Pachamama. Ése fin de semana ya lo había anunciado la ONEMI como alerta temprana y prometía ser uno de los buenos, ya había estado cayendo nieve hace varios días y lluvias en las planicies, por lo que el pronóstico era seguro. Todo decidido, todo coordinado, tocaría salir temprano el día sábado.

Sábado Largo

6AM partiendo a Calama, con sueño pero mucho ánimo de la nueva aventura. Nos juntamos en Calama para salir por la ruta B-165 hacia Toconce y poco menos de 1 hora ya estábamos en el punto de partida. Un sol radiante, clima calmo, pero a lo lejos las nubes grises que venían hacia el altiplano. Es interesante sentir ese aire de tormenta en el Altiplano que normalmente es seco y caluroso, es como un sauna en la altura.

Nos detuvimos en el desvío hacia Turi, que sería el punto de partida de la ruta en la intersección de la B-165 con la B-155. Los expedicionarios eran Luis Jopia y su padre, José Matta y su polola, Braulio Ponce, Camilo Rubilar y su Polola; un grupo bastante variado y entretenido, acostumbrado a salir juntos para todos lados. En lo personal, nosotros partimos el día a nivel del mar y en Calama son 2300M con 2 horas de manejo, llegando a Turi estamos a unos 3500 metros sobre el nivel del mar. Tomamos unas fotos de rigor, revisamos por última vez Google Maps y nos adentramos por un camino de piedras bastante malo a paso lento.


De rigor al iniciar la ruta

Unos cuantos kilómetros y la primera disyuntiva apareció. Habían 3 desvíos, 3 posibles caminos y no teníamos claro cuál seguir. Mientras decidíamos dónde seguir, de la nada apareció un “gringo” caminando, consultó unas direcciones y volvío caminando de vuelta por donde venía. Al parecer tenía su vehículo un poco más allá y se había perdido para llegar a Turi, nunca supimos si lo logró.


Y ahora pa’ dónde?

Cómo el camino más demarcado seguía derecho, retomamos nuestros volantes y en 2da low seguimos avanzando por el malogrado camino. Al llegar al costado del cerro el camino mejoró, por lo que pasamos a 2wd y agarramos buen ritmo. La ruta era preciosa, un camino angosto donde el cerro casi estaba por encima de nosotros y nos empujaba hacia la caída. El clima seguía empeorándose y comenzó a cerrarse el cielo. Una de las cosas entretenidas que nos encontramos fueron las pasadas de quebradas o lechos de caídas de agua porque ofrecían un desafío técnico personal y grupal, había que bajarse y ayudar a decidir la mejor huella, apoyar con las indicaciones y complicaciones.


Gentileza de José Matta

Habremos avanzado unos 10km cuando el camino se angostó en exceso, la ladera se quitó de la vista y tanto para arriba como para abajo eran piedras y rocas y más piedras. Al principio era parecido al camino que habíamos pasado, así que vuelta a 2da low con calma y distanciados comenzamos el ascenso. Por temas de factibilidad de pasada, Braulio en su Jimny iba abriendo ruta. De los 4 vehículos era el único con ejes rígidos y excelente recorrido, además un vehículo liviano y confiable.

La peor ruta del mundo.

Comenzamos a subir la tortuosa ruta! de verdad no he manejado peor ruta en mi vida, no llevaba ni 500m y ya quería devolverme. Era golpe tras golpe, zamarreo y zamarreo! la pobre camio daba tumbos y usaba las rocas como rodillos, ya que eran demasiado grandes para el recorrido que tiene. Para que decir el ritmo de avance, cuando íbamos por la mitad, decidimos parar porque era agotador mantener el volante, afirmarse por los samarreos, ir tenso para no romper nada, y para más remate la altura en la que estábamos. Fácilmente hicimos 2hrs en 1.5kms. Unos minutos para distraerse, fotografìas y descansar son siempre buenos en la ruta, más aún cuando estas sometido a semejante estrés.

Retomamos a regañadientes la ruta, la verdad es que yo ya no quería seguir, estaba harto! demasiado maltrato para la máquina y para el ser humano. Seguimos cerca de 2kms más y salimos del peor camino del mundo, espero nunca más tener que manejarlo de nuevo. Repetimos el descanso, reponemos el alma comiendo algo y bebiendo mucha agua porque en altura lo que más debe hacerse es beber agua ya que limpia el cuerpo de las toxinas que se generan por la altura.


Pasando por el peor camino que jamás habíamos transitado

El tramo que seguía era blanco, una tierra blanca y relativamente pareja. No había que confiarse porque a veces aparecía piedras sobresalientes o hundidas cortas que pegaban fuerte. Creo que habremos avanzado unos 10kms cuando no pillamos una pasada en “V” bastante compleja, de a poco la sorteamos, ahí inauguramos las tablas de rescate plásticas tipo Maxtrack y la altura no daba tregua… tampoco el mal tiempo que se avecinaba. Cerca de las 15hrs nos encontramos un gran obstáculo, la lluvia se había llevado parte del camino haciendo una zanja que cortaba el paso. Nos bajamos de nuestros vehículos a analizar la situación, revisar que opciones existían, si debíamos ponernos manos a la obra o no, que la hora, que el equipo, que la pasada, que la tormenta… un silencio entre todos, nos miramos y entendimos que debíamos intentarlo. En ese mismo momento decidimos que la hora límite para poder seguir con la expedición eran las 17hrs, esto es sumamente importante ya que nos permitía volver con luz día, tendríamos tiempo también para evitar la tormenta y por sobre todo, nos ponía un límite para no  quedarnos pillados en medio de la cordillera, porque más que mal, estábamos en plena montaña, cerca de la frontera con Bolivia a 4000 metros, sin la ropa adecuada ni los implementos adecuados, tampoco suficiente comida.


ajustados pasando las curvas cerradas

Paleando a 4000

En poco más de una hora logramos rellenar, con excesivo esfuerzo, lo suficiente de la zanja para poder pasar con los vehículos. Pusimos las tablas en el lado más blando y Braulio sería el primero en pasar, porque su vehículo era el más corto y liviano. Un par de instrucciones por radio, respirar hondo  y a darle! por poco y lo logró! una indecisión a última hora lo dejo casi al otro lado. sacamos las tablas de rescate y las pusimos adelante para mejorar la tracción, algo de yaco y listo.


Por turnos tirando pala

El segundo fue Luis, con algo más de resguardo por el espacio y el peso, se acomodó con las instrucciones correspondiente por radio, se enfila y acelera! pero demasiado, quedo algo pasado y por poco y me atropella, un susto por ambos lados. De nuevo a acomodar las tablas y sacar algo de arena, pero esta vez preferimos jugar seguro y usaríamos el winch de Luis… pero con toda la tierra y poco uso, resultó estar trabado y no pudimos usarlo. Ante esto optamos por la cinta de tiro, total no había que hacer fuerza sino que controlar la subida, Braulio rapidamente dio la vuelta y enganchamos ambos parachoques delanteros. Suave y lentamente subió la D22 de Luis.

Tercero en la fila era yo, con bastante preocupación debido al pese de la camioneta, me acerque para alinearme y hacer la pasada. Siguiendo las órdenes de José, me posicioné lentamente, miré bien hacia dónde debía apuntar con las ruedas, volví a revisar la que estuviese en 1ra low, respiré profundo, aceleré el motor para tener el turbo cargado y me lancé! no fueron ni 2 segundos pero sentir la cola de la camioneta caer y luego pegar el parachoques trasero al subir fue eterno.

Cuarto y ya con la película clara, José se acomoda siguiendo las instrucciones de Braulio, ágil y liviana la hilux pasó por la dificultad sin sobresaltos ni errores.

Nos devolvemos a buscar las cosas, tablas, palas y eslingas para continuar la ruta. Esta vez y como el tiempo apremiaba, Luis y su padre Caminaron camino arriba para revisar si era posible seguir o si debíamos rendirnos cuando a los minutos volvieron, comentando que se veía opción y que le diéramos. Miramos el reloj y aún quedaba tiempo para las 5, por lo que nos subimos a los vehículos iniciando marcha. Curva cerrada al fondo, tablas, piedras, instrucciones y a darle.

Llegamos a un punto donde el agua había generado zocavones a los largo del camino, que parecían posibles de pasar. Braulio a la cabeza  pasó sin dramas, lo mismo Luis y yo, pero José decidió esperar y revisar más arriba, cosa de no quedarnos sin opción de regresar o dar la vuelta por la cantidad de vehículos. Revisamos los zocavones, eran altos y no se veían blandos. En el jimny confiábamos para este tipo de pruebas, paso orillado hacia el cerro, pero igual empezó a desmoronarse el zocavón, ¿qué haríamos?. Al intentar seguir avanzando, el Jimny cayó en la zanja, si bien no pasó nada gracias a su flex, eso nos dejaba en claro que no podríamos seguir. El zocavón venía de unos 300mts por el camino y ni idea si más arriba sería peor. Ya nos pillaba la hora límite y la ruta nos había ya mostrado el no rotundo.


Ups! menos mal Jimny tiene buen recorrido

Eterno Retorno

Agachar el moño, “media vuelta” e iniciamos el retorno. Misma zanja que arreglamos, la volvimos a reforzar poniendo piedras, tablas de rescate y compactando al tierra. Mismo orden y mismo cuidado, instrucciones para afrontar el desafío. Esta vez fue menos glamoroso y más efectivo, pero a su vez sabíamos que nos tocaría nuevamente el peor camino del mundo. La verdad que fue más rápido de bajada, pero igual de violento. Llegamos al punto de partida, ruta B-165 y nos detenemos a inflar neumáticos para el retorno por carretera. Mientras hacíamos esto, nos pusimos a comentar que hacia el sur se veía lluvia, relámpagos, que debíamos decidir que hacer ya que subimos por lluvia y barro y volvimos aporreados, secos y cansados. Discutimos un rato de si devolverse o no, al final decidimos irnos a San Pedro (nuestro destino y campamento base desde el inicio) pero por la cuesta chita para bajar por machuca.


Sufriendo de vuelta


Bajando hacia Calama

Una de las magias del altiplano es lo extremo de su clima y extrema belleza. Al bajar desde Toconce, nos topamos con un hermoso atardecer donde las nubes negras coronaban el cielo y el resplandor dorado y cálido del sol contrastaba con melancolía. Por radio vamos comentando la ruta y quejándonos que no nos tocó lluvia ni barro, que habíamos subido a eso. Así que llegando a la unión de la ruta B-165 y B-159, señalizador a la izquierda para dirigirnos hacia las nubes negras como la noche misma, dramáticamente dándole la espalda a la hora dorada del atardecer.


Arcoiris por doquier!


Mágicos atardeceres en el Desierto y Altiplano

En nuestro andar nos tocaron arcoiris, también algo de llovizna y viento, pero el atardecer nos ofrecía un contraste que tuve que detenerme a fotografiar y recordar. Desde los 3000 metros comenzamos a subir pronunciadamente, motores en 3ra o 4ta, relajado, sin apuros, íbamos con tiempo necesario para llegar a San Pedro alrededor de las 21hrs.

Pasamos por el desvío hacia Caspana y nos toca conducir por la Cuesta Chita, que es angosta y hace poco está gran parte pavimentada. Las lluvias ya pasadas y recientes tienen el camino lleno de pozones de barro y piedras, por lo que extremamos la comunicación y moderamos la velocidad. Esta cuesta tiene cambio de altura muy rápido, todos en 2da subiendo, comenzamos a notar que la lluvia aumenta, el cielo se oscurece y una niebla empieza a separarnos. Metro a metro comenzamos a meternos en el ojo de la tormenta, entremedio de las nubes ya que estamos sobre los 4000metros! los vehículos tiemblan con cada trueno, todo se vuelve blanco con los relámpagos, la visibilidad es casi nula, la lluvia azota y preocupados porque vamos con las antenas de comunicación de nuestras radios arriba. Si hay un lugar seguro en el planeta para enfrentar una tormenta eléctrica es un auto, ya que está aislado del suelo por los neumáticos, pero el problema es que si te bajas del vehículo que fue alcanzado por un rayo, serás tú quien lo descargue y morirás. Siempre debe ser empujado por otro auto hasta que otra parte del vehículo “haga tierra” para descargarse, ahí puedes recién abandonarlo.

A los 4300 metros ya no hay lluvia y queda muy poca nubosidad, nos detenemos frente a una barrera correspondiente al Retén Tocorpuri de Carabineros de Chile. Algo extrañados nos preguntan en qué andamos, les comentamos que venimos desde Ayquina y vamos a San Pedro. Nos advierten que hay bastante lluvia y que vayamos con cuidado, que el camino es peligroso de noche. Nosotros asentimos y que cualquier cosa nos devolveremos, andamos en vehículos bien equipados y no nos arriesgaremos. Ya eran las 9 de la noche.

Hacemos la última parte de la cuesta donde llegamos a los 4500 metros y el descenso es bastante rápido hasta los 4200 metros, donde llegamos al conocido Bofedal de Putana. Primera vez que lo manejaba de noche, además con lluvia y barro por lo que iba bastante entretenido, pero cansado. Recuerden habíamos salido desde Antofagasta ese mismo día a las 6AM, manejado y tirado pala todo el día en altura geográfica. No era un chiste.

Bajamos bien entretenidos, pero en silencio. La ruta merecía atención porque llovía, habíamos ya manejado harto rato, subir y bajar grandes desniveles en el altiplano consume mucha energía. Pasamos los distintos pueblos y cuestas que estaban en total oscuridad; cuando ya estábamos como a una hora de San Pedro, íbamos bajando la parte final de la quebrada donde se bordea el Río “salado”, el cual ya estaba desbordado en el camino. Entretenidos íbamos pasando los pequeños vadeos cuando finalmente llegamos al cruce del Río Puritama.

Ruta sin Completar?

Resonaba un gran rugido, mucho ruido de agua y piedras; Braulio y José acomodan sus vehículos lo más cerca del río para alumbrarlo y se bajan a evaluar la situación. Yo ya cansado y choreado me quedo en la camioneta mirándolos conversar, indicar el río, luego conversar de nuevo y mirar el suelo. Luis se les une y comienzan a caminar por el borde del río y Priscila decide bajarse a averiguar que pasaba. Yo intentaba mantenerme calmado y despierto, porque a esas alturas ya llevaba cerca de 15hrs manejando y en esta aventura.

Después de unos minutos, se acercan a la Camio para conversar conmigo, donde evaluamos las distintas opciones: El río traía rocas del porte del jimny rodando, así que imposible de cruzar y era muy torrentoso. Podíamos ir río abajo y buscar la opción de vadeo, pero no nos convencía aquel riesgo en medio de la noche. Finalmente no nos quedó otra que manejar de vuelta  por donde llegamos. Una opción era dormir en Machuca para esperar que bajara el caudal del río, pero los niños no andaban con ropa ni abrigo adecuado para dormir a 4000 metros de altura, con lluvia, frío; Braulio debía volver a San Pedro para cumplir con un tour que tenía.

Cansado y aburrido, me puse adelante y subí tan rápido me lo permitía la situación directo hasta el retén de Tocorpuri, ahí me tocó esperar porque Carabineros no me quería dejar pasar. Llegaron los niños al rato y entre todos convenciendo a Carabineros que nos dejaran bajar, pero ellos indicaban que bajo estas condiciones climáticas se formaba hielo negro y muchos vehículos se desbarrancaban. Nuevamente nos miramos entre todos y pedimos a Carabineros nos dejaran bajar, que tomaríamos los resguardos respectivos, entonces dijeron “pueden bajar pero es su responsabilidad, vayan con calma que nadie los apura”.

No bajé de los primeros porque nunca he manejado con hielo, pero al igual que de ida, la vuelta fue lenta, tranquila, evitando los pozones de agua-barro en las curvas. El descenso fue sin novedad y una vez en tierras planas, comenzaron a pesarme los párpados y reaccionaba más lento, era momento de parar. Mire a Priscila que iba feliz durmiendo, avisé por radio a todos que me detendría para cambiar de piloto; desperté a Priscila y le pedí que manejara, yo ya no era capaz de hacerlo de manera segura y confiable. Cambiamos de lado y de a poco empecé a caer en los brazos de Morfeo.

24hrs de Ruta

Una vez llegados a Calama, nos detenemos para despedirnos. Braulio aún debía manejar de vuelta a San Pedro y nosotros buscar alojamiento en algún hotel de la ciudad. Recuerdo desperté en el hotel, cuando Priscila se bajó a consultar por habitación y estacionamiento disponible porque la Camio no entra en cualquier lugar. Ducha rápida y a dormir.

Luego supimos que anduvimos entremedio de una gran tormenta, la peor de los que iba en la temporada, llena de relámpagos, aludes, lluvia y demases. Quién diría que sería una interesante jornada! Se aprende mucho en estas situaciones, donde el trabajo en equipo, el conocimiento de las máquinas y el terreno, ser objetivos y prorizar la seguridad, marcan la diferencia.

Como siempre agradezco a Braulio Ponce por su disposición a armar rutas, José Matta por su calma y metodología, Luis Jopia que le pone la pasión y conocimiento como bombero. A todos los copilot@s que apañaron en toda la travesía y finalmente a las fieles máquinas del Team Japonés que nos permiten disfrutar de nuestras aventuras.

Los invito a comentar, compartir este tipo de historias con nosotros en el website. Además leer el review de las planchas de rescate plásticas que probamos en esta expedición.

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Próximamente nuevas aventuras!

SALGAN Y EXPLOREN!!

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About Author

Fundador de Chileoverland, Ingeniero de profesión, pero un aventurero de corazón. Manejar y viajar recorriendo Chile y el mundo es uno de sus objetivos en su vida.

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